Nuestros fundamentos en la cultura humanista I

Étienne de la BoêtieApoyamos nuestro deseo de regeneración política y social de modo especial en los valores resurgidos en el renacimiento centroeuropeo. En esa época de profundos cambios éticos y sociales, vivieron y legaron su obra, no sólo de genios hoy reconocidos, sino también de gente común que resultaron personajes especiales. Uno de ellos fue Étienne de la Boêtie, un ciudadano francés que murió a los 33 años, en el siglo XVI. Cuando solo tenía 18 escribió una pequeña obra que hoy se conoce como el “Discurso sobre la Servidumbre Voluntaria”, en el que profundizaba sobre la incomprensible obediencia colectiva de los ciudadanos a “Uno”, al que nadie ha elegido pero que increíblemente logra imponer su voluntad con la ayuda de un muy pequeño grupo que le rodea y adula. Ciertamente, su lectura trae a la mente situaciones muy actuales: la generalidad de los ciudadanos son plenamente conscientes de que están siendo gobernados por una élite privilegiada, corrupta y extractiva. ¿Hacen algo?. De modo aparentemente incomprensible, no.

 “De lo que aquí se trata es de averiguar cómo tantos hombres, tantas ciudades y tantas naciones se sujetan a veces al yugo de un solo tirano, que no tiene más poder que el que le quieren dar, que sólo puede molestarles mientras quieran soportarlo, que sólo sabe dañarles cuando prefieren sufrirlo que contradecirle. Cosa admirable y dolorosa es, aunque harto común, ver a un millón de hombres servir miserablemente y doblar la cerviz bajo el yugo, sin que una gran fuerza se lo imponga, y sí sólo alucinados por el nombre del Uno, cuyo poder no debería ser terrible por ser de uno sólo, ni tampoco sus cualidades son apreciables por ser cruel (…). Tres clases hay de tiranos (hablo de los malos príncipes): unos adquieren el poder por elección popular (…) parece que debiera ser el más tolerable (…) pero es cosa muy común a esta clase de tiranos el ver como una propiedad lo que únicamente recibieron por voluntad de su pueblo y deseando vincularla a su familia, se valen de una política astuta y falaz, abren la puerta a toda clase de vicios, de excesos, de crímenes y de crueldades. Y para asegurar más y más su nueva tiranía no hallan mejor recurso que extender tanto la servidumbre y apartar tanto a sus súbditos de la libertad que, aunque esté aún fresco su recuerdo puedan hacérselo perder.”

Estas reflexiones tan claras, a pesar de los casi quinientos años que han pasado desde que se escribió (parece ser que dirigido a un pequeño grupo de amigos intelectuales), que hoy también deben remover las conciencias y dirigirlas hacia la recuperación dignidad cívica frente a las élites extractivas o castas privilegiadas.

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